Thelonious Monk

I Let a Song Go Out of My Heart

 

 

Dentro del repaso que vamos haciendo a los a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session, hoy nos encontramos con el tema “I Let a Song Go Out of My Heart“, compuesto por Duke Ellington y con letra de Irving Mills, Henry Nemo y John Redmond. Ellington se basó para ésta composición, en el riff que su saxofonista Johnny Hodges realizaba por debajo de la melodía de “Once in a While”. Y desde el primer momento, era presumible que iba a ser un éxito, así en la primavera de 1938, Duke Ellington llegó al número uno de las listas con “I Let a Song Go Out of My Heart”.

La pegadiza melodía, la convirtió en una canción muy popular, sobre todo en la época swing, después pasó un tiempo en desuso hasta mediados de la década de los 50, que gracias, sobre todo, a las versiones realizadas por Dizzy Gillespie junto a Stan Getz y la de Thelonious Monk o las versiones cantadas por Ella Fitzgerald y Dinah Washington, volvieron a revitalizar el atractivo de “I Let a Song Go Out of My Heart”.

Comenzamos la escucha de versiones, con la original de Duke Ellington y su orquesta. Nueva York, 3 de marzo de 1938. Una preciosidad.

Seguimos con la realizada por Dizzy Gillespie y Stan Getz en 1954.

Thelonious Monk, en su disco “Thelonious Monk Plays Duke Ellington“, de julio de 1955, también incluyo éste tema.

Sonny Stitt, igualmente quiso homenajear a Duke con su disco “Sonny Stitt Quartet/ Tribute to Ellington“, donde se incluye esta versión de “I Let a Song Go Out of My Heart”, con su particular sonido incisivo y cortante.

Y para terminar dos versiones cantadas. La primera a cargo de Dinah Washington, grabada en 1954, junto a buen grupo de instrumentistas punteros de la época: Clark Terry (trompeta), Gus Chappel (trombón), Rick Henderson (saxo alto), Eddie “Lockjaw” Davis (saxo tenor), Junior Mance (piano), Keter Betts (bajo) y Ed Thigpen (batería)

Y ésta otra, a cargo de Andy Bey (voz y piano), junto a Peter Washington (bajo) y Kenny Washington (batería), grabada en directo en mayo de 1997.

I Got It Bad (and That Ain’t Good)

El saxofonista alto Johnny Hodges

Seguimos internándonos en los temas imprescindibles para una buena Jam que se precie y es el turno de I Got It Bad (and That Ain’t Good), compuesta por Duke Ellington y letra de Paul Francis Webster.

I Got It Bad (and That Ain’t Good) formaba parte de la partituras para Jump for Joy, un musical que se estrenó en el Mayan Theater de Los Ángeles en el verano de 1941 y ésta canción, fue prácticamente lo único que quedó de las enormes expectativas que Duke Ellington tenía puestas en dicho musical. El tema estaba compuesto para la interpretación de la cantante Ivie Anderson, pero fue el saxofonista alto Johnny Hodges primer saxo de la cuerda de su big band, quien acapara toda la atención con su deslumbrante introducción de la melodía con su glissando carazterístico.
En poco tiempo aparecieron versiones del tema por otros intérpretes como las de Ella Fitzgerald, Earl Hines, Stan Kenton, Jimmy Dorsey, Bunny Berigan y Benny Goodman entre otros.

I Got It Bad (and That Ain’t Good) es una de las canciones que más fama han dado a Duke Ellington y eso, a nadie se le debe escapar, es decir mucho.

Duke Ellington con un Johnny Hodges al saxo alto deslumbrante en el famoso Festival de Jazz de Newport de 1956, donde la orquesta de Ellington causó casi un disturbio.

Como versión cantada, traigo ésta, impresionante, realizada por Nina Simone.

Zoot Sims con su tenor fue uno de los muchos músicos atraidos por ésta melodía.

Ahora dos genios unidos: Duke Ellington y Louis Armstrong.

El trompetista Donald Byrd con el grupo formado por: Sonny Red (saxo alto), Hank Mobley (tenor), McCoy Tyner (piano), Walter Booker (bajo) y Freddie Waits (batería), también dejaron grabada su versión.

Y para terminar, la propuesta del inigualable Thelonious Monk.

Evidence

evidence

Quizá sea una de las composiciones de Thelonious Monk donde más se acentúe su marcado carácter vanguardista y contracorriente que le caracterizaba. Es una pieza construida sin frases, donde aparecen únicamente unas notas aisladas y secuencia de grupos de notas contiguas tocadas al unísono y para rizar el rizo, la mayoría de ellas tocadas fuera de compás y envueltas en inquietantes silencios, es decir, más Monk imposible.

Como es lógico, en la época que fue compuesta (década de los 40), no tuvo apenas músicos dispuestos a arriesgarse en grabar un tema tan complejo y que echaría para atrás a un público poco receptivo a tales equilibrios tonales. Solo Art Blakey se atrevería a grabar su versión de Evidence en 1957, seguramente tendría algo que ver que el pianista invitado en la grabación no fuera otro que Thelonious Monk.

Posteriormente, aunque en pequeñas dosis, poco a poco se ha ido haciendo hueco entre los repertorios de algunos músicos, si bien, no es una de las piezas más interpretadas de Monk, ni tan siquiera ha logrado pasar el cedazo selectivo del Real Book, el libro que ha marcado los estándar más interpretados en el mundo jazzístico. De cualquier forma, aunque sea evidente que no es una música para multitudes y que seguramente jamás sonará en cadenas de radio comerciales, Evidence es una pieza que no deja indiferente y es una muestra más, del enorme y original genio de su autor.

Comenzamos con una versión del propio Thelonious Monk junto a Charlie Rouse (saxo tenor), Butch Warren (bajo) y Frankie Dunlop (batería). Realizada en directo en Japón en 1963.

A continuación, ésta estupenda versión realizada por el pianista ‪Kenny Barron’s‬ acompañado por una estupenda banda. Grabación realizada en Burghausen (Alemania) en 1998.

Y para finalizar, he encontrado esta versión que realiza The Jazz Combo con arreglo de N. Dunston, ambos desconocidos para mi, pero creo que es una muestra de lo viva que parece estar “Evidence” cuando hoy en día (esta grabación es del 2015), hay gente joven que se preocupa en realizar arreglos para diferentes instrumentos e interpretarla.

Everything Happens to Me

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Tommy Dorsey y su orquesta contaba con el joven cantante Frank Sinatra

Volvemos a retomar a la particular lista de los 250 estándar de jazz propuesta por Ted Gioia, con el tema Everything Happens to Me, compuesto por Matt Dennis y letra de Tom Adair por encargo de Tommy Dorsey para incorporarla al repertorio de su orquesta. Con ella Dorsey consiguió colocarse entre los diez primeros de la lista de éxitos de 1941, con Frank Sinatra como cantante, que supo extraer partido a una melodía conmovedora. Aunque basta con escuchar la interpretación que posteriormente realizara de Billie Holiday, para poder apreciar en todo su esplendor la intensidad de esta composición.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la canción quedó relegada de los repertorio de la era swing para resurgir como estándar al término de la guerra, cuando músicos como el pianista Bud Powell, Max Roach o el mismo Charlie Parker la incluyeran en sus repertorios. Después fueron otros muchos intérpretes de talla como Thelonious Monk, Stan Getz, Lee Konitz, Gerry Mulligan, Chet Baker, Paul Desmond o Art Pepper los que grabarían sus versiones hasta llegar a las más recientes como las de los saxofonistas Branford Marsalis o Jerry Bergonzi.

En definitiva, una melodía intemporal, pegadiza, intensa y magníficamente estructurada que no deja de ganar seguidores con el tiempo.

Comenzamos con la grabación original, la que realizara Tommy Dorsey y su orquesta con Frank Sinatra como cantante.

En 1959 Thelonious Monk grababa ésta versión incluida en su Thelonious Alone in San Francisco.

Ahora es el turno del saxo tenor Scott Hamilton quien lograba una versión llena de sentimiento.

Y para finalizar el repaso a las versiones, os dejo con esta mucho más actual realizada por el que fuera protagonista de uno de los últimos post en mibandamemata, ‪Paolu Fresu acompañado al piano por Uri Caine‬.