Sammy Cahn

I Fall in Love Too Easily

gettyimages-85241851_r7oakmqJule Styne y Sammy Cahn compositores de I Fall in Love Too Easily.

Ocurre con las canciones como con otras facetas de la vida, sin saber por qué hay unas que te atrapan, te hacen bailar, te emocionan o simplemente las aborreces, en el caso de I Fall in Love Too Easily, balada compuesta por Jule Styne y letra de Sammy Cahn y que hoy viene al repaso a los temas imprescindibles para una buena Jam, a mi personalmente desde que la conozco siempre ha sido una de mis baladas favoritas y ni siquiera me acordaba de su nombre, la había escuchado en varias versiones y siempre me había gustado ese aire aguardentoso, descarnado y a la vez delicado, ahora que conozco su letra creo que conjuga perfectamente con su envoltorio musical, es una canción de amor que se canta para si mismo, porque no tiene a quién cantársela ni con quién compartirla.

I Fall in Love Too Easily” fue incluida por primera vez en la película, Anchors Aweigh (Levando anclas), musical a mayor gloria de Gene Kelly y Frank Sinatra y era éste último quién la interpretaba en pantalla. Tubo un gran éxito y la composición estuvo entre las nominadas a mejor canción en los Oscar de ese año. Pero como ocurre muchas veces y aquí lo vengo contando, la canción pasó al olvido prácticamente una década, hasta que en febrero de 1954, Chet Baker la grabara, y aunque a mi personalmente Chet no me convence en su faceta de cantante, tengo que reconocer que en ésta sesión de estudio bordó una versión de “I Fall in Love Too Easily” completamente inspirada, aunque recomiendo que prestéis atención al solo de trompeta.
Posteriormente la canción fue aceptada de buen grado por el mundo del jazz, y solo hay que ponerse a buscar en la red versiones de “I Fall in Love Too Easily” para percatarse de ello, a mi sobre todo me gustan las versiones que reproducen ese aire introspectivo que Baker logró con su personal visión y otros como Bill Evans o Miles Davis continuaron.

Comienzo con la versión ya comentada de Chet Baker de febrero de 1954, extraída de su trabajo Chet Baker Sings.

Ahora propongo que escuchéis dos versiones cantadas por intérpretes actuales, primero Patricia Barber en mayo de 2000, de su disco Nightclub.

Y ahora una voz masculina, que no es otra que la de uno de los mejores vocalistas actuales Gregory Porter.

Miles Davis, también se dejó seducir por este tema y la mantuvo en su repertorio prácticamente hasta su época de fusión. Ésta versión está incluidas dentro de su trabajo Seven Steps to Heaven.

Otra versión que conlleva esa carga sutil de desesperanza es la que realizaba Bill Evans en junio de 1962. perteneciente a su trabajo Moon Beams.

Otro intérprete que se ajusta como un guante a esa sensibilidad susurrante del tema, es el estupendo trompetista ‪Paolo Fresu.‬