Joe Henderson

Desafinado

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Antonio Carlos Jobim compositor del tema Desafinado

El tema Desafinado compuesto por Antonio Carlos Jobim y letra de Newton Mendonça, nos sirve para continuar con el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session.

Quizá sea junto a “La chica de Ipanema”, la bossa nova más conocida e interpretada. La composición es absolutamente magistral, con una  progresión armónica muy elaborada.

En 1958, Jõao Gilberto junto a Jobim presentaron la canción dentro de unas sesiones de grabación realizadas en un estudio brasileño y que fundaron las bases de la bossa nova. Por entonces, fuera de Brasil eran pocos los que tenían referencia sobre el movimiento bossa, pero una década después la canción terminaría convirtiéndose en un éxito mundial y con toda seguridad, el artífice de ese éxito fue el saxofonista tenor Stan Getz, que con su estilo y tratamiento se ajustaba como un guante al sentimiento original de Jobim, hasta tal punto, que podría llegar a pensar que la compuso pensando en el sonido de Getz.

Comienzo con la versión que realizaran Getz/Gilberto en 1963.

Dizzy Gillespie adoptó “Desafinado “antes aún que Getz y la incluyó en su disco “safari musical”.

Otra estupenda versión es la que realizara ‪Coleman Hawkins‬ en 1962

En 1994 en el Carnegie Hall Jobim interpretó Desafinado junto a Joe Henderson al saxo tenor y Pat Metheny a la guitarra, Todo un lujo.

Y no puedo resistirme a volver a Stan Getz, en este caso acompañado de la guitarra de Charlie Byrd, toda una lección de bossa nova

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Chelsea Bridge

Strayhorn Ellington

Billy Strayhorn y Duke Ellington en 1943. Foto Dave Dexter, Jr.

Después de unas semanas de descanso,  continuamos con el repaso de los 250 temas “imprescindibles” para una Jazz Session. En esta ocasión se trata de una composición de Billy Strayhorn denominada Chelsea Bridge.

Se trata de una balada que tiene un especial atractivo, tanto parapianistas  como parasaxofonistas y que surge de una perezosa frase atresillada que desde el principio te atrapa la atención, para luego desarrollarse lánguidamente invitando al intérprete a ir por detrás del compás, como si el tiempo se desvaneciera y desdibujara en una voluta de humo.

Aunque Duke Ellington, estrenara la canción en 1941, pasó prácticamente desapercibida hasta que llegó el saxofonista tenor Ben Webster y con su estilo inconfundible, que tan bien se acopla a Chelsea Bridge, la convirtiera en un clásico imprescindible en su repertorio.

Otros músicos influyentes han citado esta composición entre sus grandes influencias. El mismo Gil Evans declaró: “En cuanto oí Chelsea Bridge, me propuse hacer lo mismo. Es lo único que hacía; lo único que hice en mi vida: tratar de lograr lo que había hecho Billy Strayhorn”. Si un monstruo como él lo dice, algo tendrá éste tema.

Como siempre, para empezar, vamos con el original de Billy Strayhorn extraído de su álbum The Peaceful Side of Billy Strayhorn.

En vez de subir la archiconocida versión Ben Webster, me he permitido traer en su sustitución, esta otra realizada por el saxofonista David Murray con el pianista George Arvanitas. Tengo especial gusto por el sonido de Murray, además las imágenes que acompañan al vídeo, son un catálogo de atmósferas y sensaciones que puede transmitir la muy descriptiva Chelsea Bridge.

Y para terminar, una versión diferente, la que realiza el saxo tenor Joe Henderson acompañado de su Big Band, incluida en el estupendo disco “Big Band” (1996).

Cantaloupe Island

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Dentro del repaso que vamos haciendo a los a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. Volvemos a subir un peldaño más en el abecedario y nos colocamos en la “C” de “calidad”, la que seguro nos van a deparar los temas que hoy comenzamos a analizar con esa inicial.

Si hay un clásico del jazz capaz de traspasar gustos y llegar a cualquier oreja popera, rockera, rapera o coplera es sin duda el tema que Herbie Hancock compuso para su disco Maiden Voyage, y por todos conocido por Cantaloupe Island.

Con tan solo tres acordes, logró concebir una composición llena de groove, de intensidad, creada gracias al terco ostinato del piano y su ritmo monótono y envolvente, que invitan a que cualquier intérprete se lance inmediatamente a probar frases rítmicas o melódicas sobre ellos. Aunque si hay que destacar un solo en concreto, el que se marca Freddie Hubbard en la versión original, es de absoluta antología.

Comenzamos, no con el original pero casi, Herbie Hancock en 1985 grabaría en directo en el Town Hall de Nueva York, en el concierto homenaje al sello Blue Note y denominado “One Night with Blue Note Preserved, junto a Freddie Hubbard (trompeta) Joe Henderson (saxo tenor) Ron Carter (bajo) y Tony Williams (batería) una versión de Cantaloupe Island que recuerda enormemente al original del disco Maiden Voyage.

De las numerosa versiones grabadas, es curioso que quizá la más famosa sea la que realizara el grupo rapero Us3 en 1993, superponiendo voces y doblando instrumentos sobre un fragmento sampleado del original de Hancock, con ello llegaron a vender un millón de copias.

Destacaría también, por curiosa, la versión realizada por Mark Murphy en 1975, en la que incluye letra a la composición original.

Y ya que estamos, escuchar ésta otra versión a cargo de Poncho Sánchez, extraída de su disco Psychadelic Blues, con un aire absolutamente latino que se acopla como un guante a Cantaloupe Island.