Duke Ellington

In a Mellow Tone

Retomamos ante el ventilador el repaso de los 250 temas “imprescindibles” para una Jazz Session. El tema que hoy escuchamos es In a Mellow Tone, compuesto en 1939 por Duke Ellington y con letra de Milt Gabler.

El famoso copia y pega, ha sido utilizado desde tiempo inmemorial y en el jazz, como en cualquier otro ámbito artístico, se ha realizado con frecuencia. En el tema que nos ocupa, Ellington no tuvo ningún reparo en utilizar la progresión de acordes del tema “Rose Room” compuesto en 1917 por Art Hickman y Harry Williams y que el mismo Duke ya había grabado en 1932, para acoplar una nueva melodía y así conseguir una pieza nueva a la que denominó “In a Mellow Tone”, durante el proceso, aparte de la melodía, añadió otra serie de elementos que enriquecieron notablemente la composición y de resultas surgió ésta estupenda y lánguida composición de swing.

En los años 40, otros artistas como Red Norvo y posteriormente Charlie Barnet grabaron sus versiones. Pero hasta mediados de los 50 no fue un tema recurrente, hasta que músicos de la vieja escuela como Erroll Garner, Clark Terry, Coleman Hawkins, Ben Webster la incluyeran en sus repertorios. En los 60, “In a Mellow Tone” también atrajo la atención de músicos jóvenes de tendencia innovadora, como Eric Dolphy, Charles Mingus, Rahsaan Roland Kirk, McCoy Tyner o Art Pepper entre otros. Y así hasta nuestros días, donde siempre representa un buen recurso en una Jam para disfrutar de un buen rato de swing.

Comenzamos la escucha con la versión que grabó el tenor Paul Gonsalves, junto a Clark Terry y el mismo Duke Ellington, en esas sesiones donde Duke gustaba realizar sus temas con grupos reducidos de músicos pertenecientes a su Big Band.

Continuamos con la versión de Red Norvo (1943).

Sin duda Ella Fitzgerald, representa la voz de In A Mellow Tone.

El genio de Eric Dolphy se deja sentir con su interpretación a la flauta en esta versión de In a Mellow Tone, que realizara junto al Chico Hamilton Quintet en 1958.

Impresionante Art Pepper, con su versión al clarinete junto a pianista George Cables, en 1982.

Y para terminar, la versión de ese monstruo llamado Count Basie y su increíble big band en directo en 1981.

 

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Los soundies, los videoclips de los años 40

Siempre la industria del espectáculo ha intentado atraer y alcanzar al máximo de público para mostrar y vender sus productos. Durante los años 1940 y 1946, se cree que se llegaron a producir en Estados Unidos más de 1.800 soundies.

¿Qué era un soundie? Eran cortos de unos 3 minutos de duración que ofrecían una actuación musical, de Jazz en su inmensa mayoría, aunque dentro de su producción tenia cabida una gran variedad de temas diferentes: danza, comedia, musical, vodevil, deportes, atracciones circenses…; y diversidad de géneros musicales: clásica, swing, gospel, country, música latinoamericana, etc.

Las películas podían verse, con una moneda de 10 centavos, en una especie de máquina de discos con proyector, presente en numerosos clubes nocturnos, bares, restaurantes, fábricas y centros de diversión y los soundies, estaban generalmente disponibles para su alquiler en pocas semanas después de su rodaje.

Como en la actualidad, esas grabaciones dieron la posibilidad a multitud de artistas de llegar a un público que de otra manera hubiese sido imposible. En 1958, siguiendo los pasos de los soundies se llegó al desarrollo del Scopitone, películas en color y una banda sonora magnética. Fueron creados por la compañía francesa Cameca y como anteriormente los soundies, los Scopitones fueron exhibidos en máquinas proyectoras especiales.

Hoy en día, los soundies son quizás la mejor fuente para conocer y preservar toda una época en cuanto al mundo del espectáculo dentro de Estados Unidos y para conocer, toda una serie de bizarras actuaciones de artistas afroamericanos con menos oportunidades de aparecer en películas de éxito popular.

Hay soundies, con actuaciones de Louis Armstrong, Duke Ellington, Nat King Cole, Glenn Miller, Fats Waller, Cab Coloway, Count Basie y un largo etcétera, con que pongáis “soundies” en YouTube, podéis pasados horas de visualización. A continuación voy a compartir algunos de los que más me han llamado la atención, pero insisto en que exploréis por vuestra cuenta la red y encontraréis verdaderas curiosidades.

Count Basie y su Orquesta.

Duke Ellington – Cottontail – Hot Chocolate 1941.

Louis Jordan. Let The Good Times Roll. 1940’s R&B.

Duke Ellington – C Jam Blues (1942).

“Danced” de Billy Burt.

Jack Teagarden & His All Stars.

Éste me ha llamado la atención, porque expone la idea que luego los videoclips contemporáneos han continuado, mucho postureo y poca música.

I Let a Song Go Out of My Heart

 

 

Dentro del repaso que vamos haciendo a los a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session, hoy nos encontramos con el tema “I Let a Song Go Out of My Heart“, compuesto por Duke Ellington y con letra de Irving Mills, Henry Nemo y John Redmond. Ellington se basó para ésta composición, en el riff que su saxofonista Johnny Hodges realizaba por debajo de la melodía de “Once in a While”. Y desde el primer momento, era presumible que iba a ser un éxito, así en la primavera de 1938, Duke Ellington llegó al número uno de las listas con “I Let a Song Go Out of My Heart”.

La pegadiza melodía, la convirtió en una canción muy popular, sobre todo en la época swing, después pasó un tiempo en desuso hasta mediados de la década de los 50, que gracias, sobre todo, a las versiones realizadas por Dizzy Gillespie junto a Stan Getz y la de Thelonious Monk o las versiones cantadas por Ella Fitzgerald y Dinah Washington, volvieron a revitalizar el atractivo de “I Let a Song Go Out of My Heart”.

Comenzamos la escucha de versiones, con la original de Duke Ellington y su orquesta. Nueva York, 3 de marzo de 1938. Una preciosidad.

Seguimos con la realizada por Dizzy Gillespie y Stan Getz en 1954.

Thelonious Monk, en su disco “Thelonious Monk Plays Duke Ellington“, de julio de 1955, también incluyo éste tema.

Sonny Stitt, igualmente quiso homenajear a Duke con su disco “Sonny Stitt Quartet/ Tribute to Ellington“, donde se incluye esta versión de “I Let a Song Go Out of My Heart”, con su particular sonido incisivo y cortante.

Y para terminar dos versiones cantadas. La primera a cargo de Dinah Washington, grabada en 1954, junto a buen grupo de instrumentistas punteros de la época: Clark Terry (trompeta), Gus Chappel (trombón), Rick Henderson (saxo alto), Eddie “Lockjaw” Davis (saxo tenor), Junior Mance (piano), Keter Betts (bajo) y Ed Thigpen (batería)

Y ésta otra, a cargo de Andy Bey (voz y piano), junto a Peter Washington (bajo) y Kenny Washington (batería), grabada en directo en mayo de 1997.

I Got It Bad (and That Ain’t Good)

El saxofonista alto Johnny Hodges

Seguimos internándonos en los temas imprescindibles para una buena Jam que se precie y es el turno de I Got It Bad (and That Ain’t Good), compuesta por Duke Ellington y letra de Paul Francis Webster.

I Got It Bad (and That Ain’t Good) formaba parte de la partituras para Jump for Joy, un musical que se estrenó en el Mayan Theater de Los Ángeles en el verano de 1941 y ésta canción, fue prácticamente lo único que quedó de las enormes expectativas que Duke Ellington tenía puestas en dicho musical. El tema estaba compuesto para la interpretación de la cantante Ivie Anderson, pero fue el saxofonista alto Johnny Hodges primer saxo de la cuerda de su big band, quien acapara toda la atención con su deslumbrante introducción de la melodía con su glissando carazterístico.
En poco tiempo aparecieron versiones del tema por otros intérpretes como las de Ella Fitzgerald, Earl Hines, Stan Kenton, Jimmy Dorsey, Bunny Berigan y Benny Goodman entre otros.

I Got It Bad (and That Ain’t Good) es una de las canciones que más fama han dado a Duke Ellington y eso, a nadie se le debe escapar, es decir mucho.

Duke Ellington con un Johnny Hodges al saxo alto deslumbrante en el famoso Festival de Jazz de Newport de 1956, donde la orquesta de Ellington causó casi un disturbio.

Como versión cantada, traigo ésta, impresionante, realizada por Nina Simone.

Zoot Sims con su tenor fue uno de los muchos músicos atraidos por ésta melodía.

Ahora dos genios unidos: Duke Ellington y Louis Armstrong.

El trompetista Donald Byrd con el grupo formado por: Sonny Red (saxo alto), Hank Mobley (tenor), McCoy Tyner (piano), Walter Booker (bajo) y Freddie Waits (batería), también dejaron grabada su versión.

Y para terminar, la propuesta del inigualable Thelonious Monk.