Divagaciones

This is Opera

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Ramón Geener, director y presentador del programa “This is Opera”

Confieso que no soy aficionado a la ópera, es curioso como a muchos aficionados a la música el “Bel Canto y la ópera” nos es un poco ajeno, seguro que por desconocimiento y también por un poco de prejuicio ante el boato que alrededor de este estilo siempre ha esistido.

Por eso, es tan de agradecer a Ramón Geener, director y presentador del programa This is Opera, su buen hacer logrando, con enorme habilidad de comunicación, atrapar nuestra atención y conseguir lo que jamás hubiéramos pensado, que la ópera nos interesara. Su labor divulgativa, en mi opinión, es más que merecedora de premio y de difusión porque como comentan en la página de rtve: “El programa acerca la ópera a todo tipo de audiencias: expertos e inexpertos descubren los secretos de cada obra a través de un tratamiento visual asombroso

Ramón Gener, barítono y pianista, y su equipo, han conseguido una verdadera obra maestra a nivel visual y de comunicación, por ello, a punto de finalizar la emisión de los 30 capítulos de que consta la serie, os recomiendo que os paséis por “A la carta” de rtve y disfrutéis visualizando uno por uno todos los programas, vale la pena.

El capítulo de ayer dedicado a Lulú de Alban Berg me encantó.

Y ya que he mencionado a Alban Berg, os dejo con un par de obras suyas. Su concierto para violín, en esta ocasión interpretado por la Filarmónica de Nueva York y Anne-Sophie Mutter como solista.

Y su sonata en un movimiento para piano interpretada por otro “monstruo” Glenn Gould.

Como comentaba un entrevistado de Gener en el programa dedicado a Lulú de Alban Berg, la música dodecafónica no es fácil, no viene hacia a ti sino que eres tú el que debes esforzarte en llegar a ella y en eso estamos…

La migración de la vergüenza

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Migrantes sirios cruzan por debajo de una reja de alambre de púas para entrar a Hungría desde Serbia. Foto Reuters

Como bien sabéis éste es un blog musical, pero a veces hay situaciones que nos atrapan la atención y nos obligan a reflexionar haciendo un paréntesis en nuestras rutinas habituales.

Hablo del enorme drama que nos rodea y que todas las televisiones nos vomitan en sus informativos, la desesperada situación de miles de personas que aparecen en nuestras fronteras buscando un lugar donde poder subsistir. Vienen hacía la “dorada Europa” buscando cobijo, huyendo de atrocidades y en los mejores casos solo encuentran una valla de espino y si tienen un traspiés, la muerte.

Os dejo el enlace del Facebook de Ana Colaudonde hace una reflexión sobre este drama y la ignominia europea, a mi manera de ver, de forma muy clara. Hay en temas que no debe haber ni ideologías ni intereses, solo humanidad o más elemental todavía, afinidad de especie.

Pensando con qué música acompañar ésta entrada, me ha venido a la cabeza el concierto para chelo de Gavin Bryars, no es música para la mañana de un domingo, pero…

En algún lugar…

Somewhere

Las aspas del ventilador giran pausadamente sobre nuestras cabezas, el bar está prácticamente vacío sumido en una oscuridad agradable, al fondo de la barra una televisión vomita imágenes coloreadas, afortunadamente su parloteo está silenciado. El camarero trajina detrás del mostrador como si el local estuviera lleno de clientes, debe ser deformación profesional o una forma de que el tiempo pase lo antes posible…

Le hago una seña para que me ponga otra cerveza, mientras en los viejos baffles suena Somewhere, la voz de Tom Waits me cala los huesos, no siento que tenga que celebrar nada.

‪Y todo es Vanidad‬

Vanidad

El otro día me encontré con un conocido al que hacía tiempo no veía, tras los saludos obligados, cogió carrerilla y dejó claro que le gustaban los monólogos, pero de esos que no tienen ninguna gracia.

La persona en concreto no paró de tirarse el pisto de lo que había viajado, de lo que sabía, de lo que molaba su curro, de la cantidad de amigos que tenía en Facebook, de lo tersa que tenía las lorzas de la barriga gracias al gimnasio que frecuentaba y por supuesto de ese sex appeal que derrochaba y que no se podía aguantar…

Cuando tenía la boca reseca como un cactus, cogió aire obligado por el gran riesgo de desvanecimiento que corría por la falta de oxígeno después del maratón lingüístico que se había marcado, y me preguntó: ¿qué tal te trata la vida? y la verdad, es que no se me ocurrió que contestar…

Recordando esta anécdota, me viene a la memoria ésta canción de Javier Krahe y que canta como dios el bueno de Rosendo y que puede ser una perfecta BSO para este post.

Salud y mirar bien alrededor, a ver si os va a pillar un ego con patas como me pilló a mi, o lo que es peor, la Esperanza Aguirre cabreá porque le han colocado una multa de tráfico…