250 estándar

The Jitterbug Waltz

Damos un salto en el abecedario y nos colocamos en la “J” , dentro del repaso que vamos haciendo a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. En esta ocasión el tema a escuchar es The Jitterbug Waltz.

Compuesta en 1942 por ése hombretón, bullicioso e hilarante que era Fats Waller, tenía una personalidad en el escenario tan fuerte que cautivaba al público casi sin proponérselo, sin embargo ése magnetismo a veces restaba atención a su portentosa capacidad musical y a su virtuosismo como pianista y organista.

El título del tema es un juego de palabras que es posible, que sólo se llegara a apreciar su sentido en la época cuando fue compuesta, el “Jitterbug“, era un baile muy popular en la era del swing y por supuesto muy alejado de la seriedad del Vals. Waller, mezcló los dos términos en el título a modo de broma.

Lo que realmente sorprendió de The Jitterbug Waltz fue su novedosa forma en compás de 3/4, rompiendo con los moldes de la época, en un género que aún hoy, sigue dominado por el compás 4/4. Quizá por ello, no llegó a convencer ni a llamar en un primer momento la atención de los músicos de jazz hasta mediados de los 50 y sobre todo a partir de los 60, cuando surgieron versiones a cargo de Art Tatum, Michel Legrand con una banda formada nada más y nada menos por músicos como: Miles Davis, John Coltrane, Bill Evans y Phil Wood, más tarde serían las versiones de Eric Dolphy, Les McCann y Jazz Crusaders, mostrando la gran versatilidad de “The Jitterbug Waltz”, para adaptarse a diferentes estilos y enfoques.

Comenzamos la escucha de “The Jitterbug Waltz” con la original de Fats Waller, en Nueva York, el 6 de marzo de 1942.

Continuamos con la versión realizada por la magnífica banda que comandaba Michel Legrand, donde, como hemos comentado anteriormente, figuraban monstruos como Miles Davis, John Coltrane, Bill Evans y Phil Wood entre otros. Grabada en Nueva York, en junio de 1958.

Eric Dolphy, fue otro de los músicos que quiso grabar su versión incluyéndola en el disco Conversations. Nueva York, julio de 1963.

Una de las versiones más peculiares es la realizada por Rahsaan Roland Kirk, grabada en directo en el Keystone Korner de San Francisco, 8 y 9 de junio de 1973.

Aunque Waller concibió la canción como un instrumental, posteriormente en 1957 Charles Grean y Maxine Manners, escribieron una letra para que Dinah Washington la grabara. En el disco Woman Child, de 2013, la cantante Cecile McLorin Salvant, realizó una personalísima versión.

Y para cerrar la lista de interpretaciones, os dejo con tres versiones dispares para que podáis comprobar la versatilidad de “The Jitterbug Waltz” a la hora de adaptarse a ritmos y sonidos. La primera con el ritmo latino de Tito Puente.

La lectura Hard bop del saxo barítono Pepper Adams, en su disco Ephemera.

Y para terminar, la del magnífico saxofonista y tristemente desaparecido Thomas Chapin, extraída de su trabajo Radius. Nueva York, febrero de 1984.

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I’ve Found a New Baby

El compositor Spencer Williams junto a Jack Palmer, crearon I’ve Found a New Baby.

Volvemos a retomar el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. En esta ocasión escucharemos la canción “I’ve Found a New Baby“, compuesta en 1926 por Spencer Williams y Jack Palmer.
La canción derrocha el sentimiento de la época previa a la gran depresión del 29, ritmo endiablado, sensación de vértigo y necesidad de vivir como si no hubiese mañana. La letra habla de un tipo que se siente feliz y se enamora de una chica guapa, es decir, una excusa para acompañar una música cuya finalidad básica era hacer bailar en la intensa vida nocturna de esos años. Por otro lado, la armonía de “I’ve Found a New Baby” es una sucesión de acordes sencilla con pocas sorpresas que desde el principio resultó muy atractiva para la improvisación, seguramente ése haya sido el motivo por el cual se ha mantenido en repertorio de muchos músicos de jazz hasta la actualidad.
Seguramente sean los músicos de Nueva Orleans y Chicago quienes más cómodos se hayan sentido tocando “I’ve Found a New Baby“, las variadas versiones que Sidney Bechet o Benny Goodman dedicaron a la composición demuestran el aprecio que la profesaban, pero hubo otros muchos músicos y bandas que la recrearon como Earl Hines, Kid Ory, Eddie Condon, Art Hodes, Pete Fountain, Ralph Sutton y un estenso etcétera. Sin olvidar otras versiones realizadas por músicos muy alejados del swing,  como Charlie Parker con la banda de Jay McShann en 1940 o con el guitarrista Efferge Ware en Kansas City en 1942. Tanto Kenny Clarke, como Dexter Gordon, o el pianista Dave Brubeck, también se animaron a grabar “I’ve Found a New Baby“.

Sin más, para situarnos tanto en épocas como en estilos vamos a escuchar una selección de buenas versiones de “I’ve Found a New Baby“.

Comenzamos con la versión de New Orleans Feetwarmers (con Sidney Bechet y Tommy Ladnier). Nueva York, septiembre de 1932.

Desde Francia, el violinista Stéphane Grappelli con Django Reinhardt se animaron a grabar su versión. París, octubre de 1935.

Otra versión muy popular fue la interpretada por Benny Goodman, junto al guitarrista Charlie Christian que firmo un solo que adelantaba músicas futuras y que los guitarristas de las siguientes generaciones estudiarían e imitarían con máximo interés. Nueva York, enero de 1941.

Charlie Parker, nos dejó ésta versión en septiembre de 1942.

En esa misma década el estupendo tenor Lester Young también realizó su grabación de “I’ve Found a New Baby“, junto a Nat King Cole al piano y Buddy Rich a la batería. Los Ángeles, marzo y abril de 1946.

En los 50, músicos como Dizzy Gillespie o Sonny Rollins, también la llevaron al estudio:Dizzy Gillespie junto a Roy Eldridge en su disco “Trumpet battel“. Nueva York, octubre de 1954.

Y Sonny Rollins and the Contemporary Leaders. Los Ángeles, octubre de 1958.

Y por último, la versión del clarinetista Don Byron con Jason Moran y Jack DeJohnette, grabada en Nueva York, mayo de 2004.

It Might as Well Be Spring

Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II

Es el turno de “It Might as Well Be Spring” dentro del repaso a los temas imprescindibles para una buena Jam que se precie. Compuesta en 1945 por Richard Rodgers y letra de Oscar Hammerstein II, para la película State Fair que además les sirvió para ganar el Oscar a la Mejor Canción en ese año.
En su autobiografía Musical Stages, Richard Rodgers comenta “escribí el número en un tiempo medio, pero el director musical de la película prefería que fuera una balada lenta, ante lo cual, no pude oponerme”. Aunque eso sí, el estudio prometió volver a filmar la escena con un ritmo más movido si el de la balada no funcionaba. No hizo falta, porque desde el preestreno el púbico se mostró entusiasmado con la versión lenta de “It Might as Well Be Spring”.

Pese a que el título hace referencia a la primavera, la letra alude a una feria agrícola y éstas suelen celebrarse en época de cosecha; o sea: en otoño. En su libro Hollywood Sings, Susan Sackett cuenta una anécdota sobre el título de la canción. “Hammerstein pensó que la protagonista debería estar en un estado febril de primavera, pero las ferias estatales se celebran en verano o en otoño, no en primavera. Después de reflexionar sobre el tema, preguntó la opinión a Rodgers que le contestó: “Podría ser primavera” (“might as well be sprint”), ya que así se sentía ella. “¡Eso es todo!”, Gritó el compositor“, con ésa alusión a la primavera sortearon el ajustarse literalmente al tiempo real de otoño donde se desarrolla la acción de la película y las posibles alusiones al texto por parte de la crítica.

He seleccionado unos vídeos para que la podáis escuchar. El primero, es ésta versión a cargo de Clifford Brown, extraída de su álbum The Clifford Brown Quartet in Paris, octubre de 1953.

Ahora es el saxofonista Sonny Stitt (junto a Art Blakey y los Jazz Messengers), quien nos muestra su versión incluida en In Walked Sonny, mayo de 1975.

Joshua Redman (con Brad Mehldau), nos presentan una lectura más moderna de It Might as Well Be Spring, incluida en su trabajo Timeles Tales, 1998.

Y para terminar, os propongo que escuchéis la versión que realiza Ljubljana Academy of Music Big Band, repleta de swing y seguramente más cercana al tempo original que imaginó Richard Rodgers para It Might as Well Be Spring.

 

It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing)

Duke Ellington y su orquesta.

Seguimos con el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. Es el turno de It Don’t Mean a Thing, compuesta por Duke Ellington y letra de Irving Mills.

¿Donde surgió la frase It Don’t Mean a Thing? (se puede traducir por: “No significa nada (si no tiene swing)”). Hay muchas historias sobre el origen del título de la canción. Dependiendo, como siempre suele suceder, de quién la cuente, unos dicen que era la frase favorita de James “Bubber” Miley, quien tocó la trompeta con la banda de Ellington en la década de 1920. Otros cuentan que era de Cootie Williams (el que sustituyó a Miley) quien repetía la frase. Ted Giogia, en el libro que vamos comentando, nos dice: “que David McGee, un crítico que ha investigado la vida de Irving Mills, ha sacado a la luz una anécdota poco conocida acerca de una actuación bastante irregular que ofreció la orquesta de Ellington en Chicago. Hasta entonces la banda había estado tocando en teatros y de repente se las veía y se las deseaba para adaptarse a unas exigencias distintas como las que planteaba el público de los salones de baile. Mills se presentó en los camerinos y le espetó a Ellington: “Duke, si no tiene swing no vale nada. Tenemos que volver al rollo del baile”. Según Mills, el embrión de la canción se compuso allí mismo, en el camerino“.

El término, “swing“, su uso más común entre los músicos de jazz se relaciona con los cambios sutiles en la sincronización de la melodía, que promueven un “sentimiento de swing“, es decir, las notas de la melodía se tocan antes del ritmo, en el ritmo o detrás del ritmo.

Independientemente de la definición, “It Don’t Mean a Thing” de Ellington, es la canción que puso la palabra “swing” en uso general. Además se le atribuye el reconocimiento, de ser la pieza “embrión” de lo que más tarde se conocería como la era de la música swing que tocaban las orquestas big band en la década 30 y 40 en los clubs de baile.

Ellington, realiza la primera grabación de “It Don’t Mean a Thing”, en febrero de 1932, para posteriormente, en su grabación de 1945, dar un giro de ciento ochenta grados y la plantea como una composición hecha a medida para tres vocalistas en contrapunto, recomponiéndola como vehículo de lucimiento para los/las cantantes según le viniera bien.

Comenzamos el repaso de versiones, con la primera grabación de Duke Ellington (con Ivie Anderson), en Nueva York el 2 de febrero de 1932.

Tres años después en Francia, el violinista Stéphane Grappelli junto al guitarrista Django Reinhardt realizaron ésta personal versión que tenía la peculiaridad de prescindir de la batería.

Stan Getz y su quinteto también se aproximó a “It Don’t Mean a Thing” de ésta frenética guisa. (1953)

Thelonious Monk, también nos dejó su peculiar versión, extraída de Monk Plays Ellington. Grabada en julio de 1955.

En el 2000 se editó el CD Ethnomusicology Vol.2, en la que se incluía ésta versión de It Don’t Mean a Thing a cargo del trompetista norteamericano Russell Gunn, una gozada.

Para terminar os dejo con la actuación del trío del pianista Raphael Jost junto al saxo tenor Christoph Grab, interpretando en directo It Don’t Mean A Thing, todo una invitación a bailar.