250 estándar

It Might as Well Be Spring

Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II

Es el turno de “It Might as Well Be Spring” dentro del repaso a los temas imprescindibles para una buena Jam que se precie. Compuesta en 1945 por Richard Rodgers y letra de Oscar Hammerstein II, para la película State Fair que además les sirvió para ganar el Oscar a la Mejor Canción en ese año.
En su autobiografía Musical Stages, Richard Rodgers comenta “escribí el número en un tiempo medio, pero el director musical de la película prefería que fuera una balada lenta, ante lo cual, no pude oponerme”. Aunque eso sí, el estudio prometió volver a filmar la escena con un ritmo más movido si el de la balada no funcionaba. No hizo falta, porque desde el preestreno el púbico se mostró entusiasmado con la versión lenta de “It Might as Well Be Spring”.

Pese a que el título hace referencia a la primavera, la letra alude a una feria agrícola y éstas suelen celebrarse en época de cosecha; o sea: en otoño. En su libro Hollywood Sings, Susan Sackett cuenta una anécdota sobre el título de la canción. “Hammerstein pensó que la protagonista debería estar en un estado febril de primavera, pero las ferias estatales se celebran en verano o en otoño, no en primavera. Después de reflexionar sobre el tema, preguntó la opinión a Rodgers que le contestó: “Podría ser primavera” (“might as well be sprint”), ya que así se sentía ella. “¡Eso es todo!”, Gritó el compositor“, con ésa alusión a la primavera sortearon el ajustarse literalmente al tiempo real de otoño donde se desarrolla la acción de la película y las posibles alusiones al texto por parte de la crítica.

He seleccionado unos vídeos para que la podáis escuchar. El primero, es ésta versión a cargo de Clifford Brown, extraída de su álbum The Clifford Brown Quartet in Paris, octubre de 1953.

Ahora es el saxofonista Sonny Stitt (junto a Art Blakey y los Jazz Messengers), quien nos muestra su versión incluida en In Walked Sonny, mayo de 1975.

Joshua Redman (con Brad Mehldau), nos presentan una lectura más moderna de It Might as Well Be Spring, incluida en su trabajo Timeles Tales, 1998.

Y para terminar, os propongo que escuchéis la versión que realiza Ljubljana Academy of Music Big Band, repleta de swing y seguramente más cercana al tempo original que imaginó Richard Rodgers para It Might as Well Be Spring.

 

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It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing)

Duke Ellington y su orquesta.

Seguimos con el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. Es el turno de It Don’t Mean a Thing, compuesta por Duke Ellington y letra de Irving Mills.

¿Donde surgió la frase It Don’t Mean a Thing? (se puede traducir por: “No significa nada (si no tiene swing)”). Hay muchas historias sobre el origen del título de la canción. Dependiendo, como siempre suele suceder, de quién la cuente, unos dicen que era la frase favorita de James “Bubber” Miley, quien tocó la trompeta con la banda de Ellington en la década de 1920. Otros cuentan que era de Cootie Williams (el que sustituyó a Miley) quien repetía la frase. Ted Giogia, en el libro que vamos comentando, nos dice: “que David McGee, un crítico que ha investigado la vida de Irving Mills, ha sacado a la luz una anécdota poco conocida acerca de una actuación bastante irregular que ofreció la orquesta de Ellington en Chicago. Hasta entonces la banda había estado tocando en teatros y de repente se las veía y se las deseaba para adaptarse a unas exigencias distintas como las que planteaba el público de los salones de baile. Mills se presentó en los camerinos y le espetó a Ellington: “Duke, si no tiene swing no vale nada. Tenemos que volver al rollo del baile”. Según Mills, el embrión de la canción se compuso allí mismo, en el camerino“.

El término, “swing“, su uso más común entre los músicos de jazz se relaciona con los cambios sutiles en la sincronización de la melodía, que promueven un “sentimiento de swing“, es decir, las notas de la melodía se tocan antes del ritmo, en el ritmo o detrás del ritmo.

Independientemente de la definición, “It Don’t Mean a Thing” de Ellington, es la canción que puso la palabra “swing” en uso general. Además se le atribuye el reconocimiento, de ser la pieza “embrión” de lo que más tarde se conocería como la era de la música swing que tocaban las orquestas big band en la década 30 y 40 en los clubs de baile.

Ellington, realiza la primera grabación de “It Don’t Mean a Thing”, en febrero de 1932, para posteriormente, en su grabación de 1945, dar un giro de ciento ochenta grados y la plantea como una composición hecha a medida para tres vocalistas en contrapunto, recomponiéndola como vehículo de lucimiento para los/las cantantes según le viniera bien.

Comenzamos el repaso de versiones, con la primera grabación de Duke Ellington (con Ivie Anderson), en Nueva York el 2 de febrero de 1932.

Tres años después en Francia, el violinista Stéphane Grappelli junto al guitarrista Django Reinhardt realizaron ésta personal versión que tenía la peculiaridad de prescindir de la batería.

Stan Getz y su quinteto también se aproximó a “It Don’t Mean a Thing” de ésta frenética guisa. (1953)

Thelonious Monk, también nos dejó su peculiar versión, extraída de Monk Plays Ellington. Grabada en julio de 1955.

En el 2000 se editó el CD Ethnomusicology Vol.2, en la que se incluía ésta versión de It Don’t Mean a Thing a cargo del trompetista norteamericano Russell Gunn, una gozada.

Para terminar os dejo con la actuación del trío del pianista Raphael Jost junto al saxo tenor Christoph Grab, interpretando en directo It Don’t Mean A Thing, todo una invitación a bailar.

It Could Happen to You

Jimmy Van Heusen

Es el turno de “It Could Happen to You” dentro del repaso a los temas imprescindibles para una Jam. Compuesta por Jimmy Van Heusen y letra de Johnny Burke.

Apareció por primera vez en la película And the Angels Sing (1944). Y gracias a su aparición en la gran pantalla, surgieron en ése mismo año varias versiones como las realizadas por Bing Crosby, Dinah Shore, Jo Stafford (estuvo dos semanas en las listas de Billboard), Bob Chester o Boyd Raeburn.

Indiscutiblemente Jimmy Van Heusen, ha sido uno de los compositores más destacados de la música popular americana del pasado siglo, aunque cerca de dos décadas más joven que los grandes maestros: George Gershwin, Irving Berlin, Jerome Kern y Cole Porter, se le puede incluir perfectamente dentro de ese grupo de referencia. Obtuvo cuatro “Oscars” y un premio Emmy, además de escribir más de ochenta y cinco canciones para Frank Sinatra. También compuso las canciones para seis de las siete películas de otro buen amigo suyo, Bing Crosby.

La escucha de “It Could Happen to You” hasta la versión de Miles Davis, era entendida como una balada relajada, pero Miles con su grabación de 1956 dobla el tempo, y consigue darle una aire desenvuelto y alegre con ése ligero swing, siendo la referencia para la mayoría de las versiones posteriores. Hoy en día, lo habitual es tocarla en un tiempo medio o medio/rápido. Dexter Gordon, usó la secuencia de acordes de “It Could Happen to You” en su pieza “Fried Bananas”.

Comenzamos la escucha del tema con el trombonista J. J. Johnson, que fue uno de los primeros músicos de jazz que grabó “It Could Happen to You” en 1953.

La versión de Miles Davis, como ya he mencionado, cambió radicalmente la forma de entender “It Could Happen to You“. Incluida en su disco Relaxin’ with the Miles Davis Quintet en 1956.

Sonny Rollins, realizó otra versión excepcional, no solo prescindió del ritmo, sino que se deshizo de la banda entera. Contenida en The Sound of Sonny. Grabada en Nueva York, 11 de junio de 1957.

Como curiosidad, os propongo que escuchéis la versión latina del percusionista Poncho Sánchez realizada en 1988.

Una visión más contemporánea de “It Could Happen to You” es ésta versión del saxo alto Bunky Green, junto al pianista Jason Moran, extraída de su Another Place, Brooklyn, 27 y 28 de noviembre de 2004.

Para terminar, os dejo la versión de Diana Krall, extraída de su From this Moment On, grabada en 2006.

Invitation

Bronislau Kaper

Siguiendo con el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session, que nos propone en su libro Ted Gioia, nos topamos con “Invitation”. Compuesta por Bronislau Kaper, y letra de Paul Francis Webster en 1950.

La primera vez que se escuchó “Invitation”, fue en la película A Life of Her Own (1950), protagonizada por Lana Turner y pasó, como el propio filme, sin pena ni gloria. En 1952, volvió a formar parte de otra banda sonora, en éste caso como tema central de la película homónima “Invitation”. Y hasta ahí hubiese dado de sí su recorrido, si no fuese porque era y es un tema que despierta la curiosidad de los músicos de jazz. Fue John Coltrane quién en un principio se apropió de ella interpretándola en el disco Standard Coltrane, que grabó para el sello Prestige en 1958, después de esa grabación, vendría otras muchas a cargo de Stan Getz, John Henderson, Art Blakey con los Jazz Messengers, Bill Evans, Jaco Pastorius y muchos otros hasta nuestros días.

Invitation” se adapta, como todo buen estándar, a variedad de interpretaciones y formas de sentir. Es curioso que un desconocido inmigrante polaco como Bronislaw Kaper, que llegó a Estados Unidos, como otros muchos, huyendo de la barbarie nazi, lograra componer canciones que conllevan ese “gen” típico de la esencia del jazz, capaz de cautivar a músicos de la talla de los ya mencionados y que su obra posea la capacidad de sobrevivir al paso del tiempo con la frescura y el atractivo que “Invitation” posee, logrando que tanto esta canción como otras dos composición suyas “On Green Dolphin Street” y “All God’s Chillun Got Rhythm”, hayan tenido el enorme prestigio e influencia que aún hoy mantienen.

Comenzamos la escucha de las versiones con la que seguro fue la confirmación de que estábamos ante una composición especial, la de John Coltrane, extraída de su trabajo Standard Coltrane, en julio de 1958.

Ahora bien, quizá mi preferida sea ésta de Art Blakey, con una formación de lujo: Wayne Shorter (saxo tenor), Lee Morgan (trompeta), Bobby Timmons (piano) y Jymie Merrit (bajo). Contenida en su disco Impulse!, en junio de 1961.

Joe Henderson, también se vio cautivado por ésta composición y nos dejó ésta grabación dentro de su álbum Tetragon, en mayo de 1968.

En una interpretación mucho más actual (2009), el trompetista Roy Hargrove nos deja éste vídeo grabado en directo.

Y para terminar la secuencia, os dejo con la versión del mítico Jaco Pastorius, grabada en directo con su big band en septiembre de 1982.