¡¡¡Que os suene de lujo el 2019!!!

Espero y deeseo que en el 2019 sigamos disfrutando con la música. Desde Mibandamemata espero seguir dando la matraca con las músicas que surjan, con el mismo ánimo de siempre y espero que paséis por aquí para poder compartirlas.

Y para cerrar el 2018 y comenzar el 2019, os dejo con un vídeo que creo representa de forma gráfica el poder de comunicación de la música, su facultad para compartir y su capacidad para sacar lo mejor de cada uno/a. Se trata de la visita que realizó Wynton Marsalis en marzo de 2015 junto con la Jazz at Lincoln Center Orchestra a Panamá, de camino a su gira por Sudamérica quiso visitar la fundación de Danilo Pérez y las imágenes hablan por sí solas.

Y ahora, como no, un par de villancicos, el primero del propio Wynton Marsalis junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra, interpretan Jingle Bells, y luego éste otro que me ha sorprendido gratamente, se llama “We Three Kings” y lo interpreta un cuarteto formado por Ralph Sutton (piano), Jim Galloway (saxo soprano), Milt Hinton (bajo) y Gus Johnson (batería), es un gustazo escucharlo.

¡¡Hasta el año que viene!!

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Kyle Eastwood

Hace poco escuché un tema de Kyle Eastwood y me gustó, por lo que me decidí a buscar información sobre él y a escuchar su música. Quizá lo que más me ha llamado la atención de éste bajista y compositor, es su versatilidad para moverse entre variedad de estilos dentro del jazz, a veces rozando la música electrónica y el pop y otras siendo más purista e intenso, acercándose a los clásicos pero sin perder la perspectiva del jazz actual. Sin ser un revolucionario, ni pionero en nuevos estilos, tiene la peculiaridad lírica y elegancia melódica como para engancharte desde la primera escucha, si a eso le sumas su facilidad para crear ritmos poderosos estamos ante un músico de gran atractivo ya sea interpretando temas propios o prestados.

Habitualmente reside en Europa, y casi siempre ha trabajado con músicos británicos. ¡Ah! se me pasaba, por si lo habéis sospechado, sí, está relacionado familiarmente con Clint Eastwood, es su hijo mayor y ha sido el compositor y arreglista de bandas sonoras como “Mystic River”, “Invictus”, “Million dollar baby”, “Banderas de nuestros padres”, “Cartas desde Iwo Jima” y “Gran Torino”.

Pero dejemos de darle a la sin hueso y vamos al tema. Comenzamos la escucha de su música con el tema “Big Noise Winnetka”, interpretado en directo con su quinteto.

Seguimos con el tema “Andalucia”.

Ahora es el tema con aires latinos “Café Calypso”.

Y para terminar dos temas incluido en su último trabajo “In Transit”, el primero se llama “Soulful Times”

Y “Rush hour”.

It Might as Well Be Spring

Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II

Es el turno de “It Might as Well Be Spring” dentro del repaso a los temas imprescindibles para una buena Jam que se precie. Compuesta en 1945 por Richard Rodgers y letra de Oscar Hammerstein II, para la película State Fair que además les sirvió para ganar el Oscar a la Mejor Canción en ese año.
En su autobiografía Musical Stages, Richard Rodgers comenta “escribí el número en un tiempo medio, pero el director musical de la película prefería que fuera una balada lenta, ante lo cual, no pude oponerme”. Aunque eso sí, el estudio prometió volver a filmar la escena con un ritmo más movido si el de la balada no funcionaba. No hizo falta, porque desde el preestreno el púbico se mostró entusiasmado con la versión lenta de “It Might as Well Be Spring”.

Pese a que el título hace referencia a la primavera, la letra alude a una feria agrícola y éstas suelen celebrarse en época de cosecha; o sea: en otoño. En su libro Hollywood Sings, Susan Sackett cuenta una anécdota sobre el título de la canción. “Hammerstein pensó que la protagonista debería estar en un estado febril de primavera, pero las ferias estatales se celebran en verano o en otoño, no en primavera. Después de reflexionar sobre el tema, preguntó la opinión a Rodgers que le contestó: “Podría ser primavera” (“might as well be sprint”), ya que así se sentía ella. “¡Eso es todo!”, Gritó el compositor“, con ésa alusión a la primavera sortearon el ajustarse literalmente al tiempo real de otoño donde se desarrolla la acción de la película y las posibles alusiones al texto por parte de la crítica.

He seleccionado unos vídeos para que la podáis escuchar. El primero, es ésta versión a cargo de Clifford Brown, extraída de su álbum The Clifford Brown Quartet in Paris, octubre de 1953.

Ahora es el saxofonista Sonny Stitt (junto a Art Blakey y los Jazz Messengers), quien nos muestra su versión incluida en In Walked Sonny, mayo de 1975.

Joshua Redman (con Brad Mehldau), nos presentan una lectura más moderna de It Might as Well Be Spring, incluida en su trabajo Timeles Tales, 1998.

Y para terminar, os propongo que escuchéis la versión que realiza Ljubljana Academy of Music Big Band, repleta de swing y seguramente más cercana al tempo original que imaginó Richard Rodgers para It Might as Well Be Spring.

 

It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing)

Duke Ellington y su orquesta.

Seguimos con el repaso por orden alfabético a los 250 temas imprescindibles para una Jam Session. Es el turno de It Don’t Mean a Thing, compuesta por Duke Ellington y letra de Irving Mills.

¿Donde surgió la frase It Don’t Mean a Thing? (se puede traducir por: “No significa nada (si no tiene swing)”). Hay muchas historias sobre el origen del título de la canción. Dependiendo, como siempre suele suceder, de quién la cuente, unos dicen que era la frase favorita de James “Bubber” Miley, quien tocó la trompeta con la banda de Ellington en la década de 1920. Otros cuentan que era de Cootie Williams (el que sustituyó a Miley) quien repetía la frase. Ted Giogia, en el libro que vamos comentando, nos dice: “que David McGee, un crítico que ha investigado la vida de Irving Mills, ha sacado a la luz una anécdota poco conocida acerca de una actuación bastante irregular que ofreció la orquesta de Ellington en Chicago. Hasta entonces la banda había estado tocando en teatros y de repente se las veía y se las deseaba para adaptarse a unas exigencias distintas como las que planteaba el público de los salones de baile. Mills se presentó en los camerinos y le espetó a Ellington: “Duke, si no tiene swing no vale nada. Tenemos que volver al rollo del baile”. Según Mills, el embrión de la canción se compuso allí mismo, en el camerino“.

El término, “swing“, su uso más común entre los músicos de jazz se relaciona con los cambios sutiles en la sincronización de la melodía, que promueven un “sentimiento de swing“, es decir, las notas de la melodía se tocan antes del ritmo, en el ritmo o detrás del ritmo.

Independientemente de la definición, “It Don’t Mean a Thing” de Ellington, es la canción que puso la palabra “swing” en uso general. Además se le atribuye el reconocimiento, de ser la pieza “embrión” de lo que más tarde se conocería como la era de la música swing que tocaban las orquestas big band en la década 30 y 40 en los clubs de baile.

Ellington, realiza la primera grabación de “It Don’t Mean a Thing”, en febrero de 1932, para posteriormente, en su grabación de 1945, dar un giro de ciento ochenta grados y la plantea como una composición hecha a medida para tres vocalistas en contrapunto, recomponiéndola como vehículo de lucimiento para los/las cantantes según le viniera bien.

Comenzamos el repaso de versiones, con la primera grabación de Duke Ellington (con Ivie Anderson), en Nueva York el 2 de febrero de 1932.

Tres años después en Francia, el violinista Stéphane Grappelli junto al guitarrista Django Reinhardt realizaron ésta personal versión que tenía la peculiaridad de prescindir de la batería.

Stan Getz y su quinteto también se aproximó a “It Don’t Mean a Thing” de ésta frenética guisa. (1953)

Thelonious Monk, también nos dejó su peculiar versión, extraída de Monk Plays Ellington. Grabada en julio de 1955.

En el 2000 se editó el CD Ethnomusicology Vol.2, en la que se incluía ésta versión de It Don’t Mean a Thing a cargo del trompetista norteamericano Russell Gunn, una gozada.

Para terminar os dejo con la actuación del trío del pianista Raphael Jost junto al saxo tenor Christoph Grab, interpretando en directo It Don’t Mean A Thing, todo una invitación a bailar.